QUÉ ES LA COMUNIDAD SORDA??

Personas Sordas:
Son aquellas que padecen una pérdida auditiva, en mayor o menor grado, y encuentran en su vida cotidiana barreras de comunicación. El término sordomudo, es un estigma con el que la sociedad ha definido tradicionalmente a las personas sordas. Responde a la idea de una supuesta incapacidad de las personas sordas para comunicarse por medio de una lengua. Sin embargo, las personas sordas tienen una lengua propia, la lengua de signos, y mediante una educación adecuada pueden acceder a la lengua oral en sus formas escrita y, en función de las circunstancias individuales, hablada. Por tanto, la expresión “mudo” es incorrecta.

Comunidad Sorda:
Es el colectivo de personas que participan de una cultura, valores e identidad común, fraguada en torno a la lengua de signos y a una concepción del mundo eminentemente visual. La comunidad sorda está integrada por personas sordas y oyentes que
participan de estas señas de identidad.

Lengua de Signos:
Es la lengua natural de las personas sordas. La lengua de signos no es universal. Cada país posee su propio idioma. En España se utiliza la Lengua de Signos Española (L.S.E) y, en el ámbito de Cataluña, la Lengua de Signos Catalana (L.S.C). La razón es que las distintas comunidades de personas sordas han establecido signos propios para designar los distintos conceptos, así como estructuras gramaticales propias. Al igual que sucede con todas las lenguas orales. Tal como demuestran las investigaciones lingüísticas, la lengua de signos posee todas las características propias de las lenguas y la misma funcionalidad para pensar, comunicar y manejar cualquier concepto. Por tanto, no es correcta la expresión “lenguaje de signos”.

Signar:
Es el verbo que define la comunicación mediante la lengua de signos. Las personas sordas no hablan entre sí; signan.

Intérprete de Lengua de Signos:
La figura del intérprete profesional de lengua de signos juega un papel fundamental en cualquier sociedad que pretenda dar verdadera participación a las personas sordas. Ellos actúan como puente de comunicación con la sociedad oyente. Desde el año 1998 los intérpretes son formados a través del Ciclo Superior de Interpretación de Lengua de Signos y desarrollan su labor bajo un código ético, en el que se incluyen prescripciones tales como la neutralidad y confidencialidad de sus actuaciones.

Lectura Labial o labio-facial:
Acción que permite interpretar un mensaje a través del movimiento de la boca y rostro. Es un mito muy extendido considerar que las personas sordas pueden comunicarse perfectamente con las oyentes gracias a sus dotes para la lectura labial. No es así. La lengua oral está concebida para transmitirse por vía auditiva y sólo es parcialmente visible. Hay muchas variables que impiden la comprensión de los mensajes en la lectura labial: la falta de luz, la habilidad del hablante, la habilidad del receptor, la capacidad para vocalizar, el conocimiento previo del vocabulario que se está utilizando .

Oralismo:
Enfoque educativo que centra la educación de las personas sordas en la enseñanza y aprendizaje del habla mediante distintas técnicas y metodologías. Este énfasis en la rehabilitación oral va acompañado de una desvalorización o rechazo de la lengua de signos. En el caso de los niños y niñas sordos, estas filosofías pueden provocar un retraso en el desarrollo y un déficit comunicativo, ya que se rechaza la adquisición natural de la lengua de signos.

Educación Bilingüe:
Tiene como objetivo conseguir la competencia lingüística en dos lenguas sintáctica y gramaticalmente diferentes: una lengua oral y una lengua de signos. Los niños sordos adquieren la lengua de signos de forma espontánea. Simplemente, al socializarse con personas que signan, del mismo modo que los niños oyentes adquieren la suya. Sin embargo, para dominar la lengua oral, precisan de un largo proceso de aprendizaje específico. El resultado de la enseñanza de una lengua oral a los niños y niñas sordos, de modo que lleguen a ser competentes en ella, es la oralización, concepto que conviene distinguir de las filosofías oralistas.

Barreras de Comunicación:
Son todos aquellos obstáculos que impiden a las personas sordas acceder a la información. Desde la falta de subtítulos y de programas signados en la televisión y en el cine hasta la ausencia de intérpretes en las distintas esferas de la sociedad, son muchas las barreras de comunicación a las que se enfrentan las personas sordas.

Biculturalismo:
La comunidad sorda tiene en común la lengua de signos y una experiencia visual del mundo. A partir de estos dos elementos ha desarrollado a lo largo de su historia una cultura propia, por lo que las personas sordas se identifican a sí mismas como miembros de una minoría lingüística y cultural. Al mismo tiempo, las personas sordas viven dentro de una sociedad mayoritariamente oyente. La habilidad para integrarse y funcionar en ambas culturas la denominamos biculturalismo.

La juventud y la cultura sorda tiene cita en Sierra Nevada


El próximo mes de Junio -del día 25 al 30- tendrá lugar en Sierra Nevada (Granada) el V Campamento Estatal de la Juventud sorda, que este año organizan la Comisión de Juventud Sorda de la CNSE junto con el Departamento de la Juventud de la FAAS. Con el lema “La juventud Sorda en busca de su cultura, identidad y arte”, este encuentro pretende ser un punto de referencia para todos los jóvene sordos y sordas de España.

El V campamento Estatal de la Juventud Sorda tendrá lugar en uno de los lugares más emblemáticos de Andalucía: el Albergue Juvenil de Sierra Nevada. Allí los participantes podrán recorrer alguno de los mejores rincones de la naturaleza de nuestro país y disfrutar de actividades de multiaventuras, como el rappel, tirolina, tiro con arco, etc.

Además, la juventud sorda podrá conocer los lugares más atractivos de Granada, como la Alambra, el centro histórico y hasta una visita a la playa dónde disfrutarán de actividades deportivas junto al mar.

El objetivo principal del encuentro es el fomento de las manifestaciones culturales de la comunidad sorda, la participación de las personas sordas y el intercambio de experiencias.

Tampoco faltarán las ponencias como “El Renacer de la Literatura Sorda”, la “Identidad de las Personas Sordas” o talleres de creatividad literaria.  Destaca la conferencia sobre un personaje clave en la historia de la comunidad sorda española: Juan Luis Marroquín, pionero en el movimiento asociativo de personas sordas.

El presidente de la FAAS Alfredo Gómez será, precisamente, quien dirija la conferencia titulada “La vida de Marroquín”.

Toda la información sobre el Campamento, programa, comisión organizadora, precios, hoja de inscripción, etc, podréis encontrarla en los siguientes documentos adjuntos:
 Inscripición:

Programa:

Deportes en la comunidad sorda

Un surfista sordo vasco será el único representante español
Del próximo 20 al 23 de septiembre se celebrará en la playa de Miyazaki, en Japón, el campeonato mundial de surf para sordos. En él participarán 95 personas sordas que están muy ilusionadas con este evento deportivo. En esa competición también habrá representación española, de la mano de Adrian Kaperotxipi, un surfista vasco, que viajará a Japón para demostrar sus habilidades en este deporte.

A pesar de la importancia de esta cita deportiva, hay muchos surfistas sordos que no podrán asistir por problemas económicos o temas laborales. Sin embargo, participaran deportistas venidos de Hawai, Brasil, Sudáfrica, Portugal, Australia o Suiza.

Adrian Kaperotxipi se siente un poco decepcionado, porque ha sido el único español que se ha apuntado a este campeonato. Asegura que él puede asistir gracias a la ‘subvención de Kirolgi’. Pero no le gusta que tan sólo asistan tres europeos a las pruebas, ‘él que va en representación de España, un chico portugués y otro suizo’.


Será un acontecimiento deportivo muy importante que servirá para unir a deportistas sordos de diferentes países, que sienten una gran pasión por el surf, y por las olas. 

http://sordossurfwaves.blogspot.com/

Roma acogerá el primer encuentro internacional de peregrinos sordos


El próximo mes de Junio se celebra en Roma el primer encuentro internacional de peregrinos sordos, una importantísima cita para las personas sordas de fé católica quienes tendrán la oportunidad de conocer al papa Benedicto XVI, en persona.
El acontecimiento, con su lema “Muchas Lenguas de Signos, una sola Fé”, contará con numerosos eventos y con la presencia de pastorales de sordos católicos de todo el mundo, entre ellas estará la conferencia episcopal española que también viajará a la ciudad del Vaticano.

Quienes se desplacen a Roma, además del encuentro con el sumo pontífice, podrán disfrutar de un almuerzo social con sordos católicos de todo el mundo. Además se celebrarán charlas sobre “el Seguimiento en la Iglesia Hoy” especialmente en la Comunidad Sorda, la Llamada al Apostolado, entre otras. 

Para más información podéis visitar las páginas:

http://pastoraldelsordocee.blogspot.com/  

http://roma2008-pastoraldelsordocee.blogspot.com/

Juegos de playa para personas sordas en Cádiz

La Asociación de Personas Sordas de Jerez esta organizando el II Torneo Internacional de Juegos de Playa para Personas Sordas, el cual tendrá lugar en Rota (Cádiz), del 14 al 17 de agosto de 2008. El evento pretende ser un punto de encuentro para toda la comunidad sorda, tanto deportistas o no, con la posibilidad de intercambiar experiencias y hacer nuevas amistades en la que la principal protagonista será la lengua de signos.


Entre los juegos que se desarrollarán encontramos el fútbol playa, voley playa, natación, cross, carreras, saltos y competiciones de pesca. Además, los participantes podrán disfrutar de una gran fiesta en una discoteca y de una excursión por la ruta de la Janda.

Para más información podéis visitar http://www.apesorjerez.com/

 

LENGUA DE SIGNOS EN "FAMA"

En la televisión de Cuatro "Fama" protagoniza en Lengua de Signos, nosotros sentimos orgullosos de éste programa, luchando x el reconocimiento de LSE. Pinche ést click de la programa video:

 

http://es.youtube.com/watch?v=E0QzHeJw_vw

El intérprete de Lengua de Signos

Tan popular como desconocido, tan necesario como escaso. Su figura, siempre presente en concentraciones de personas sordas, reuniones, conferencias, o bien en el ámbito particular en entrevistas laborales o personales, consultas... sigue estando asociada, para un importante sector social, a la benéfica colaboración de algún familiar, amigo, voluntario o personas que por su vocación ejercen tan noble y humanitaria labor, de puente de comunicación entre personas que utilizan distintos modos de comunicación. Es también desconocido por los propios beneficiarios de sus servicios sean éstos sordos u oyentes como usuarios o consumidores.

El Intérprete de Lengua de Signos es un profesional que resuelve lo que las ayudas técnicas más sofisticadas no pueden solucionar, hoy por hoy, algo tan elemental como la comunicación directa entre una persona sorda, sordociega o signante con otra persona normoyente o no signante, y satisfacer de este modo una de las características fundamentales de la especie humana, "la relación con sus semejantes".

Estos profesionales de la comunicación, que no precisamente tienen que ser familiares o hijos de sordos, tienen que demostrar ante la comunidad sorda sus conocimientos y competencia comunicativa en Lengua de Signos para ejercer su profesión, estando sometido a un código ético, guardando secreto de los hechos que conozcan en su trabajo y limitándose a interpretar y traducir, sin ejercer ningún tipo de influencia en las manifestaciones de las personas a las que interpreta y ser absolutamente veraz en su transmisión.

Te pinchas el web es:

 

http://es.youtube.com/watch?v=x3SsbFcPqJo

 

 

El mundo en sus manos

Daniel Álvarez con su mujer

 

Daniel Álvarez no sabe cómo es el mundo que le rodea. Jamás ha visto el rostro de su mujer o de su hija. Ni siquiera ha escuchado su voz. Es ciego y sordo, pero ha logrado llevar una vida normal. Trabaja en la ONCE y es presidente de la Asociación de Sordociegos de España. Viaja, asiste a congresos internacionales y juega con su hija. Sus cinco sentidos están localizados en sus manos. Atrapado dentro de su cuerpo, sin conexión con el exterior, ha aprendido a valerse por sí mismo y se comunica con los demás por medio del tacto. Él inaugura Vidas al límite, la nueva serie de Juan José Millás para El País Semanal. Fotografía de Daniel Sánchez

He aquí el relato de una peripecia personal extraordinaria, la de Daniel Álvarez, que, sordo desde los cuatro años y ciego desde los treinta, ha logrado construirse una identidad y una vida que llamaríamos normales, si "lo normal" no nos pareciera tan opaco. Casado con Helen y padre de Natalia, una niña de cinco años, Daniel despliega una intensa actividad profesional que le obliga a viajar con alguna frecuencia dentro y fuera de España. Jefe de la Unidad Técnica de Sordoceguera de la ONCE (que ocupa a 16 personas), además de presidente de la Asociación de Sordociegos de España, posee la medalla Anna Sullivan, que es la condecoración más prestigiosa y antigua en reconocimiento al esfuerzo realizado a favor de las personas sordociegas.

Aunque Daniel está siempre en el interior de su cuerpo (como cualquiera de nosotros, por otra parte), el hecho de que ni oiga ni vea nos obliga a tocarle (como el que llama a una puerta) para hacerle saber que estamos ahí. Hay personas especializadas en tocar a los sordociegos, intérpretes que deletrean sobre la palma de su mano las palabras del interlocutor con un sistema llamado dactilológico, que Daniel ha perfeccionado con elementos procedentes de la lengua de signos, alumbrando un método nuevo al que denomina Dactyls. Existe otra forma de comunicarse con él: a través del correo electrónico, pues posee un ordenador adaptado que tiene, bajo el teclado convencional, una línea braille que traduce a este idioma el texto que aparece en la pantalla visual. Gracias a este avance tecnológico, pudimos mantener una correspondencia por la que averigüé que había nacido, mediado el siglo pasado, en Olivenza (Badajoz), donde sus padres tenían un negocio de zapatería. Como tres de sus hermanos (son cinco), perdió el oído a causa de la estreptomicina, que en los años cincuenta se administraba sin control. Tanto sus hermanos como él son orales, lo que significa que, pese a no oír, aprendieron a hablar. A Daniel no resulta fácil entenderle a menos que estés muy familiarizado con su dicción, que ha perdido con el paso de los años una calidad que recuperaría recibiendo clases de logopedia para las que dice no tener tiempo. Al no oírse a sí mismo, su voz sólo está dirigida por su cerebro, de modo que ignora si habla alto o bajo, deprisa o despacio. Él afirma humorísticamente que las reuniones con los jefes le han estropeado el habla, porque siempre tienen prisa.

Aprendió a leer y escribir en un colegio de monjas de su pueblo, pero tomó la primera comunión sin haber aprendido a rezar, pues no era capaz de entender por labiolectura a la profesora, que, además de ser muy mayor, lo sentaba a su lado. Daniel movía los labios dejando escapar ligeros sonidos que logró hacer pasar por oraciones. Al problema de la sordera se añadió enseguida el de una miopía extrema que dificultó el aprendizaje de la lectura labial.

De aquella época, recuerda su lucha por demostrar a los compañeros del colegio que era un chico normal. Dice que acabaron aceptándolo porque jugaba bien al fútbol, aunque, dadas las dificultades para comunicarse con él, le hablaban poco. "La relación con mis hermanos", añade, "paliaba ese vacío".

A los 15 años perdió la visión del ojo izquierdo, pese a lo cual terminó el bachillerato elemental y comenzó a ir y venir de Barcelona, donde su problema con la vista era tratado en la clínica del doctor Barraquer. "Mi madre", recuerda, "se volvió sobreprotectora y no quería que fuera en bici ni que jugara al fútbol, pero yo me rebelaba".

A partir de entonces, completamente sordo y medio ciego, tuvo que abandonar los estudios y comenzó a echar una mano en la tienda de su padre. Aunque muy poco dado a la autocompasión, se refiere a aquella época, en la que empezaba a interesarse por las chicas, con cierto desgarro. Se recuerda viendo pasar a la gente al otro lado del escaparate de la tienda, mientras sus amigos permanecían en el colegio. Finalmente, dada la frecuencia de los viajes a Barcelona, la familia decidió trasladar su negocio a esta ciudad, donde Daniel comenzó los estudios de delineante y decoración (ambos a distancia), sin terminar ninguno por los problemas relacionados con la vista. Sí logró sacar adelante, en cambio, los de grabación de datos. Una vez aceptadas sus limitaciones, y en un intento por adaptarse a las circunstancias reales, empezó a frecuentar la asociación de sordos y a aprender la lengua de signos en compañía de sus hermanos.

En la asociación hace nuevos amigos con quienes va de excursión y practica el montañismo. De aquel tiempo, que discurría despacio, recuerda el gusto por los largos paseos. A veces entraba en librerías donde permanecía horas (una de sus frustraciones es no haber podido estudiar Filosofía y Letras), aunque raramente podía comprar un libro. Desde el punto de vista sentimental, la situación era de desastre. Conserva de sí la imagen de una persona divertida, pero con dificultades para atraer a las chicas, que se asustaban ante el problema de la sordera, acentuado por unas gafas de 25 dioptrías.

A los 23 años conoció a Asun, una chica oyente de su pueblo y amiga de su hermana menor, con la que se casaría cuatro años más tarde. Dice que hacían una excelente pareja, aunque los dos tenían un carácter muy fuerte. Entretanto, la ceguera, pese a las operaciones sucesivas, fue avanzando, de modo que a los 32 años ya no veía más que luz y unos meses más tarde era ciego total. Así las cosas, el matrimonio decidió volver a Badajoz, pues la vida en una gran ciudad, dadas las circunstancias, resultaba insoportable.

Atrapado dentro de su cuerpo, sin ver ni oír absolutamente nada, comenzó a leer mucho en braille y mediante una suerte de escáner capaz de traducir a este idioma cualquier texto, incluido el del periódico. Como no soportaba la inactividad, aprendió también a cocinar y a realizar tareas domésticas. Cada día se proponía nuevos retos, como arreglar una lámpara o colgar un cuadro. Cuando se le acabaron los retos caseros, empezó a marcarse desafíos externos, siempre con la ayuda de Asun, con quien empezó a frecuentar la ONCE. Por aquella época aprendió a leer y escribir en inglés, y dio alguna conferencia sobre la sordoceguera en Badajoz (su habla todavía era inteligible).

El 1985 fue un año decisivo, pues la ONCE le pagó la asistencia a la primera Conferencia Europea de Sordociegos, donde descubrió el mundo de los guías intérpretes, especialistas que actúan de enlace entre los sordociegos y el mundo exterior. Allí se hizo una pregunta clave: "Si otros pueden, ¿por qué yo no?". Elaboró entonces un proyecto de atención para las personas sordociegas que la ONCE aceptó, lo que implicaba trasladarse a Madrid y comenzar una vida nueva, laboralmente activa. Tal horizonte llenó de optimismo al matrimonio, que decidió tener un hijo. El embarazo y el parto discurrieron sin problemas, pero el niño falleció a los dos días de nacer. "Nunca", me contaría Daniel, "pudimos explicarnos esta tragedia".

Una vez en Madrid, y con Asun convertida ya en su guía intérprete, se dedicaron en cuerpo y alma al trabajo. El programa fue creciendo dentro de la ONCE, pero la relación entre ellos se deterioró, posiblemente, dice, por el hecho de trabajar juntos y de llevarnos los problemas y las tensiones a casa. El caso es que se divorciaron y ella se marchó a Inglaterra.

Tras valorar la posibilidad de regresar a Barcelona, donde vivían sus hermanos (sus padres ya habían fallecido), Daniel, resuelto a sacar adelante el proyecto que le había conducido a Madrid, decidió permanecer en esta ciudad, pese a no conocer a nadie en ella. Alquiló un apartamento de soltero cerca del Centro de Recursos Especiales Educativos de la ONCE, donde trabajaba, e intentó llevar una vida normal. Del apartamento al centro de recursos empleaba 20 minutos, que recorría cada día dos veces, una de ida y otra de vuelta, con la ayuda exclusiva del bastón. Las personas ciegas se orientan especialmente a través del oído. Los sordociegos, en cambio, sólo cuentan con el tacto. Excepcionalmente sensible a los estímulos externos relacionados con este sentido, a veces se guiaba por el roce del Sol en la cara. A primera hora de la mañana, sabía que el Sol se encontraba al Este, de forma que si se extraviaba, lo buscaba con su rostro. Para personas como Daniel, el Sol es de una gran ayuda excepto al mediodía, cuando se encuentra en el cenit. Al llegar a los semáforos, sacaba del bolsillo una "cartulina de comunicación" que colocaba en alto y en la que ponía: "No oigo ni veo. Si puede ayudarme a cruzar, agárreme de este brazo. Gracias". Siempre lleva encima varias tarjetas de este tipo, una para cada situación. No es raro que la gente, mientras le ayuda a subir al autobús o a cruzar la calle, le hable. Yo mismo, durante el tiempo que pasé con él, podía aceptar que estuviera sordo, o que estuviera ciego, pero no me acostumbraba a que tuviera los dos problemas al mismo tiempo. De otro lado, la ceguera es, en la mayoría de los casos, una carencia evidente, pero no hay ningún indicador externo de la sordera. A veces, en los pasos de cebra, que suele cruzar solo, levantando el bastón para avisar a los automovilistas, se acercan a él personas que le preguntan si pueden ayudarle y que, al no recibir respuesta, le toman por un maleducado.

Del olfato recibe una ayuda relativa, pues el olor, dice, deja de percibirse cuando es siempre el mismo. "La única forma de averiguar si he llegado realmente a mi casa", añade, "es ver si encaja la llave". Me cuenta, sin embargo, que en una ocasión se perdió y percibió un olor a café procedente de un bar en el que entró y, con una de sus "tarjetas de comunicación", pidió que llamaran a Yolanda de los Santos, su actual guía intérprete, para que fueran a buscarle.

Después de un tiempo de soledad, conoció a Helen, que trabajaba como guía intérprete y que sabía inglés, por lo que era perfecta para echarle una mano en las reuniones internacionales, a las que acudía ya con alguna frecuencia. La relación laboral evolucionó y acabaron enamorándose. Tras vivir juntos un tiempo de prueba, se casaron por lo civil. Las cosas al principio no fueron fáciles, porque Daniel había cogido durante la época en la que vivió solo una fuerte depresión que le condujo a la bebida, si bien asegura con ironía que se emborrachó por primera vez a los 40 años. Cuando las cosas mejoraron, hacia 2001, decidieron tener un hijo "sin miedo". En el momento del parto, Daniel permaneció en el quirófano con un guía intérprete que deletreaba sobre la palma de su mano cuanto ocurría fuera. Dice que fue muy emocionante y que la niña ha reforzado mucho su relación con Helen, cuyo undécimo aniversario celebraron recientemente.

Natalia nació en abril de 2002. Es una cría activa, guapa, muy seductora, que, como me explica su madre, es más consciente del riesgo que las niñas de su edad. Sabe, por ejemplo, que en su casa jamás debe haber cajones abiertos, o juguetes por el suelo, porque representan un peligro para su padre.

"Cuando era más pequeña -añade Daniel-, jugábamos al escondite, pero yo, claro, no la encontraba nunca, así que lo tuvimos que dejar, pero no fue fácil explicarle por qué. Ahora ya sabe que me tiene que tocar para que yo sepa que está ahí.

Ha comprendido la situación.

"Un día -apostilla Helen- se llevó al colegio fotos de un viaje de Daniel a Australia y explicó a toda la clase cómo era su padre. "Mi padre", dijo, "no ve ni oye, pero puede tocar canguros y koalas, y así sabe cómo son". Sus compañeros se quedaron muy impresionados.

Me contaban todo esto mientras desayunábamos en su casa, situada en un barrio de las afueras de Madrid, ciudad que él no ha visto nunca ni cuyos sonidos ha escuchado jamás, puesto que llegó a ella cuando había perdido ambos sentidos. Un poco antes del desayuno, mientras Helen y Natalia iban y venían de la cocina disponiendo la mesa, Daniel y yo habíamos permanecido sentados el uno al lado del otro algo violentos, me parecía a mí, por la situación. Yo carraspeaba de vez en cuando para que me tuviera localizado, aunque inmediatamente caía en la cuenta de que no podía oírme. Entonces, realizaba algún movimiento en apariencia casual para rozar mi brazo con el suyo, de modo que supiera que me encontraba junto a él. Natalia aparecía corriendo con las tostadas o las tazas y desaparecía a la misma velocidad. A veces, al depositar los objetos sobre la mesa, rozaba el cuerpo de Daniel, que alargaba su mano en un intento de atrapar la de la niña, que se le escurría entre los dedos como un pez. Mientras desayunábamos, Helen tecleaba sobre la palma de la mano del sordociego cuanto yo comentaba y me traducía sus respuestas, todo ello sin dejar de desayunar. Daba la impresión de poseer cuatro manos en vez de dos, o seis, si pensamos que también tenía que atender con alguna frecuencia a los requerimientos de Natalia. Les pregunté cómo discutían, pues no era capaz de imaginarme a la pacífica Helen escribiendo con furia un improperio sobre la palma de la mano de su marido. Se tomaron la pregunta con humor y Daniel añadió que él, al no ver ni oír, tenía ventaja en las peleas conyugales.

Tras el desayuno, Daniel salió a la terraza a fumar un cigarrillo. Comenzaba un amanecer que él no veía, al tiempo que desde el fondo de la calle llegaba un ajetreo de automóviles que él no escuchaba. Mientras Helen y Natalia recogían la mesa, yo observaba al sordociego desde el salón, fascinado por su hermetismo, intentando ponerme en sus zapatos. Pensé en su cuerpo como en un ascensor sin puertas y tuve una ligera reacción claustrofóbica. Él, ajeno a mi presencia, como una isla en medio del mundo, se llevaba el cigarrillo pausadamente a la boca, se tragaba el humo y lo expulsaba con la elegancia con la que en general realiza todos sus actos.

Aunque en negociados distintos, Daniel y su mujer trabajan en el mismo centro de la ONCE, al que acuden juntos en el coche cada mañana, después de que Helen haya dejado a la niña en el colegio, que está muy cerca de la casa. Por la tarde, él regresa solo en el autobús, pues no quiere perder la autonomía y la libertad conquistadas a lo largo de los últimos años. Aquel día acompañamos todos a Natalia al colegio y luego cogimos el coche. Helen conducía con la mano izquierda, mientras que con la derecha traducía sobre la mano de Daniel, que iba a su lado, mis comentarios y le ponía al corriente de las incidencias del tráfico. Le pregunté por sus recuerdos auditivos y me respondió que, aunque eran muy vagos, a veces fantaseaba con la idea de recuperar el oído e imaginaba con emoción la posibilidad de escuchar música.

"Mi padre -dice- tenía muy buena voz y cantaba en el coro de la iglesia. Yo estaba siempre allí, y es lo único que recuerdo.

En cuanto a su memoria visual, la recupera sobre todo en los sueños. Cuando sueña, ve a las personas con el rostro que tenían antes de que él perdiera la vista, hace ya más de veinte años. A su mujer y a su hija no las ha visto nunca, de modo que cuando sueña con ellas, no consigue distinguir su rostro. Ve caras borrosas.

"Cuando veía -añade-, era un buen fisonomista y me bastaba ver a la gente una vez para reconocerla. Hacerse idea de cómo es una persona con sólo darle la mano no es fácil. No obstante, yo puedo percibir a través de la mano algunas emociones. También soy capaz de calcular la estatura y la complexión de quien me saluda.

Esa mañana visité, en compañía de Daniel y de Yolanda de los Santos, su guía intérprete, una unidad de escolarización de niños sordociegos (algunos de ellos, congénitos) dependiente de la Unidad Técnica de Sordoceguera de la ONCE, de la que es responsable el protagonista de estas líneas. Había seis o siete niños atendidos casi por el mismo número de profesoras, pues la atención debe ser prácticamente individualizada. Cuando les comunicaron nuestra presencia, se levantaron para tocarnos. Resultaba evidente la naturalidad con la que se dejaba tocar Daniel y la barrera involuntaria con la que se encontraban al acercarse a mí, cuya rigidez sin duda percibían. Evoqué con sentimiento de culpa un texto del propio Daniel según el cual el uso constante del tacto para obtener información del entorno es fundamental, pues desarrolla en estas personas hábitos nerviosos, cerebrales y musculares que mejoran la capacidad de acceso a la realidad, llena de espacios vacíos, de agujeros, provocados por la falta del oído y de la vista.

Cuando estos niños tienen algún resto auditivo o visual, por pequeño que sea, se le saca el máximo partido. Me explicaron que lo fundamental era establecer la comunicación con ellos, no importaba cómo. Una vez establecida esa comunicación, se les podía ir dirigiendo poco a poco hacia una enseñanza reglada.

"Los sordociegos de nacimiento -insistiría Daniel- aprenden a base de tocar, tocar y tocar el mismo objeto muchas veces. Cuanto más tarde nos llegan, más difícil es su recuperación. No es raro, por otra parte, que los lleven a colegios de deficientes mentales, lo que es un modo de determinarles para el resto de su vida.

Pasamos la mañana visitando las distintas dependencias de la unidad y luego nos fuimos a comer. A la comida se incorporó también Helen. Daniel se sentó entre Yolanda de los Santos y su mujer, que se turnaban para explicarle, una en cada mano, cómo era el restaurante y nuestra situación en él. Helen, para ejemplificar el rechazo que la diferencia, en general, provoca en los otros, contó que a su abuelo, cuando tuvo noticias de su boda con Daniel, lo primero que se le ocurrió fue que se casaba con un cadáver. En cuanto a su hermana, pensó que iba a ser un hombre calvo, barrigón y feo. Todo ello contribuyó a que no fuera una decisión fácil. Me hizo notar también que no es lo mismo querer a alguien que convivir día a día con la sordoceguera. Por eso vivieron juntos un año antes de pasar por el juzgado.

"Aun así -añade-, perdimos algunos amigos por el camino, porque yo me negué a ser sólo su intérprete. Quien quiera comunicarse con Daniel, ha de hacerlo directamente con él.

"Pero tú eres un poco rara, ¿no?" -me atrevo a apuntar.

"Quizá sí. A veces, cuando vamos juntos a recoger a Natalia al cole, algunos padres se apartan. Por lo general, pienso que ellos se lo pierden, pero lo cierto es que a veces me siento una isla con él.

Mientras hablo con Helen, Yolanda traduce a Daniel nuestra conversación. No dejan un solo segundo de informarle de cuanto ocurre fuera de él, ya sea que ha venido el camarero para preguntar si todo está bien o lo que hay en el plato de cada uno. Quince segundos sin tocarle son 15 segundos de aislamiento absoluto, de vacío. Daniel, por otra parte, es un conversador muy activo. Me cuenta que en EE UU y los países nórdicos hay comunidades de sordociegos donde todo está preparado para que lleven una vida normal, autónoma, de modo que lo mismo acuden al supermercado que a los centros de reunión completamente solos. En España no existe ninguna comunidad de ese tipo, lo que, añadido al problema de que se trata de colectivo muy disperso, hace las cosas más difíciles. En esto, observo que Yolanda escribe sobre su mano algo que no se corresponde con lo que hablamos.

"Le acabo de decir -me explica- que tiene el carpaccio en las nueve menos cuarto.

En su código, el plato está dividido en las mismas partes que un reloj, por lo que basta que le indique una hora para que él localice la comida. De todos modos, Daniel no necesita ayuda para comer. Se relaciona perfectamente con todos los utensilios. Encuentra la copa o el pan sin dificultad, rastreando sutilmente el mantel con la punta de los dedos. Yolanda me explicaría más tarde que se trata de una persona exquisita en sus habilidades sociales. Su grado de autonomía es muy alto en todos los órdenes de la vida cotidiana. Cuando viajan, por ejemplo, tras explorar juntos la habitación del hotel y el cuarto de baño, para que se haga una idea espacial del lugar en el que se encuentra, se queda solo y es muy raro que necesite la ayuda de su guía intérprete. Nunca, en los numerosos viajes que han realizado juntos, ha ocurrido nada digno de reseñar, excepto una vez que se lavó la cabeza con el suavizante del pelo.

Después de la comida, y tras resolver alguna cuestión de última hora en el despacho, Daniel dio fin a su jornada laboral y emprendió el regreso a casa seguido a cierta distancia por mí, que quería ver cómo se manejaba solo en la calle. (Conviene añadir que durante los últimos dos meses, y debido a unas obras llevadas a cabo en su domicilio, Daniel y familia habían vivido en un apartamento de alquiler situado en otro barrio. Aquel viaje era, pues, el primero que realizaba tras esa larga ausencia).

En alguna ocasión me había comentado que era "rápido, pero prudente", lo que comprobé mientras observaba su forma de moverse por las calles, tanteando el terreno con el bastón, que utilizaba como una terminación nerviosa de sí mismo. En los pasos de cebra lo levantaba, colocándolo de forma perpendicular a su cuerpo, y, tras esperar unos segundos, cruzaba. En los semáforos, sacaba una tarjeta de comunicación y esperaba a que alguien lo tomara del brazo para llevarle al otro lado. Alcanzó así, sin problemas, la parada del autobús, cuyos alrededores exploró antes de colocarse bajo la marquesina. A continuación sacó una tarjeta que sostuvo durante unos segundos a la altura de su cabeza y en la que ponía: "Sordociego. Ayúdeme a subir. Bus 174". Al poco, una señora le tocó el brazo en señal de que había establecido contacto con el exterior. Daniel guardó la tarjeta y esperó pacientemente la llegada del autobús, cuyo conductor, que le conocía, dijo a la señora que le había ayudado a subir: "No ve ni oye. Tiene mérito".

El sordociego ocupó un asiento libre cerca del conductor y yo me situé unos metros detrás de él, tomando nota de su imperturbabilidad, de su saber estar, de su aplomo. Se desenvolvía sin miedo (sin pánico, cabría decir) a que en las tarjetas de comunicación no hubiera en realidad nada escrito, o a que la parada del autobús estuviera vacía, o a que al avanzar el pie, en lugar de encontrar el suelo, hallara un abismo" En el entorno del sordociego, me explicaría, suceden constantemente cosas en las que está implicado sin saberlo. En cierta ocasión, y por culpa de la entrada de un garaje cuya ausencia de acera le despistó, acabó en medio de la calle, rodeado de coches que, según le contaron después, no hacían más que pitar.

"Para alcanzar un mínimo de autonomía -dice- se necesita tener un gran control sobre uno mismo, serenidad, capacidad de deducción y de resolución de problemas, y mucho sentido práctico.

Provisto de esas cualidades, que son el resultado de una conquista personal, Daniel se levanta cada día de la cama, se asea, elige la ropa (le preocupa mucho la combinación de colores) y se enfrenta con una elegancia sorprendente a una dura jornada de trabajo que es también (o me lo parece a mí) una dura jornada existencial. Un día le pregunté si había precisado en alguna ocasión ayuda psicológica. Me respondió que tratara de imaginar a una persona que ni ve ni oye frente a alguien que trabaja fundamentalmente con la palabra. Maldición, me dije, otra vez había olvidado que el problema de Daniel era doble. Aun así, añadió que fue, en efecto, a un psicólogo tras la disolución de su primer matrimonio, pero no pudo resistir mucho tiempo porque tenía que acudir, lógicamente, con un guía intérprete, lo que hacía casi imposible el tipo de comunicación personal que debe establecerse en tales consultas. Me contó también que era muy difícil encontrar sordociegos sin tratamientos antidepresivos o sedantes, sobre todo si no llevaban una vida muy activa. "Tengo la vaga duda", añadió, "de si mi médico oftalmólogo añadía al tratamiento de los ojos algún calmante para paliar mi angustia en los tiempos de mis operaciones". En general, Daniel rechaza los antidepresivos porque le hacen sentir raro, como si fuera otra persona. Sospecha, por otra parte, que la pasividad de muchos sordociegos proviene de este tipo de tratamientos, aunque se trata de un colectivo con el que es muy difícil realizar estadísticas.

En esto, llegamos a su parada, porque Daniel se levantó y se colocó cerca de la puerta. Lo seguí y bajamos en un lugar completamente desconocido para mí y donde además no había un alma. Sin ser de noche, la tarde tenía ya ese tono turbio que precede a la oscuridad. El sordociego tanteó con la punta del bastón los límites de la marquesina del autobús y fue a tropezar con un contenedor de zapatos viejos que tapaba casi toda la acera y cuya presencia me pareció que le extrañaba (quizá lo hubieran colocado a lo largo de esos dos meses que había vivido en otro barrio). El caso es que el contenedor, deduje yo, lo desvió de su rumbo y comenzó a errar peligrosamente de un lado a otro. Se me había dicho que no me acercara a él a menos que se encontrara en una situación dramática, pero miré a mi alrededor y, al no ver a nadie capaz de ayudarle, me aproximé y tomé su mano, en cuya palma escribí con mi dedo índice: "Te has desorientado". Daniel asintió, añadiendo que llevaba mucho tiempo sin hacer ese camino. Lo conduje de nuevo a la marquesina, cuyos alrededores exploró en esta ocasión con más detenimiento para tomar al fin el camino correcto. Cuando llegó al portal de su casa, me acerqué de nuevo a él, le toqué y nos dimos un abrazo de despedida a lo largo del cual yo pronuncié absurdamente unas palabras.

II FESTIVAL INTERNACIONAL ESCENA MOBILE 2008

El próximo dia 23 de Abril de 2008, estrenará el Teatro Lope de Vega a las 21h de la noche x el teatro de sordos que se llama "Common Ground Sing Dance Theatre" (Danza de Reino Unido). Quereís interesar y participar el web de www.teatrolopedevega.com, más información completamente. Gracias!!!!

BRASIL TIENE UNA CANDIDATA SORDA A MISS


31-03-2008

BRASIL TIENE UNA CANDIDATA SORDA A MISS
Tras ser elegida Miss del estado donde reside, Vanessa Vidal será candidata a Miss Brasil 2008 en la ceremonia que se celebrará el 13 de abril en Sao Paulo.

Vanessa Vidal es una chica de 24 años natural del estado de Ceará, Brasil. Es sorda de nacimiento y recientemente fue nombrada Miss Ceará 2008, y candidata a Miss Brasil representando a esta región en el certamen que se celebrará en la ciudad de Sao Paulo el día 13 de abril.

Para ella, los principales requisitos que debe cumplir una Miss son carisma, belleza e inteligencia, atributos que afirma tener de sobra. De hecho, además de presentar una imagen digna de una Miss, no le faltan conocimientos, pues está estudiando contabilidad y además es responsable del área de cultura del Instituto de Sordos de Ceará y profesora en una escuela de personas sordas.

Vanessa explica: “Mi elección como Miss Ceará ya es una gran victoria aquí, en este estado. La oportunidad para participar en el certamen de Miss Brasil ayudará en la inclusión social y educacional de otras personas discapacitadas. Seguro que todo esto incentivará a disminuir los prejuicios y, quién sabe, quizás también a construir un mundo mejor, más justo y con más igualdad”.

Video

LA BAILARINA SORDA QUE TRIUNFA EN TELEVISIÓN


28-03-2008

Las emisoras de televisión de muchos países ofrecen cada vez más concursos en los que los participantes deben mostrar sus habilidades bailando o cantando, éste es el caso de “Dancing with the Stars” (bailando con las estrellas), un concurso de baile de la televisión norteamericana. Lo más impactante de este programa es que una de sus participantes es sorda.

Se llama Marlee Matlin, y ya se hizo famosa participando en la película “Hijos de un dios menor”, por la que ganó el Oscar a la mejor actriz. Ahora junto con su pareja de baile, Fabián Sánchez, está triunfando en la televisión norteamericana dejando boquiabierto tanto al público, como al jurado de “Dancing with the Stars”.

En una entrevista concedida al magazine televisivo “Ellen 3/21”, Marlee explica que, tras su primera semana en el concurso de baile se siente muy contenta. Sentada al lado de su compañero de baile comenta: “Me he levantado esta mañana, estaba sonriendo, y he pensado que no había sido sólo una noche, que todo esto continúa”.

Cuando preguntan a Fabián qué pensó cuando supo que tenía que bailar con una persona sorda, si creía que iba a ser fácil o difícil, contesta: “Al principio me emocioné porqué ya había visto los vídeos en los que salía ella. Después pensé que ella no era capaz de escuchar la música, pero que iba a ser sencillamente otra mujer a la que yo iba a enseñar a bailar. Es increíble”.

La bailarina explica que la sordera no es una desventaja, sino al contrario, ya que mientras se preparaba veía al resto de chicas nerviosas porque, según ellas tenían que escuchar la música y contar el ritmo, cosa que para ella no representa ningún problema. Hablando más en serio, explica que participar en “Dancing with the Stars” representa para ella un desafío personal, ya que la ven bailar 25 millones de personas, entre ellas sus hijos.

Video

GARCÍA LORCA EN LENGUA DE SIGNOS


04-01-2008

GARCÍA LORCA EN LENGUA DE SIGNOS
“La Casa de Bernarda Alba” será adaptada a la LSE y editada en DVD.

En 2008 se conmemora el 110 aniversario del nacimiento del poeta de Granada Federico García Lorca, por ello y para hacer más próxima la cultura a la Comunidad Sorda, la Federación Andaluza de Asociaciones de Personas Sordas (FAAS) y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía han empezado a trabajar en la edición de un DVD que contendrá una versión de “La Casa de Bernarda Alba” adaptada a la Lengua de Signos Española.

En este proyecto está trabajando una serie de expertos en filología hispánica y en LSE para lograr una correcta traducción del texto. Además, el grupo de actores estará completamente integrado por personas sordas.

Cuando el DVD esté editado, será distribuido por diferentes asociaciones de personas sordas, y en la red de bibliotecas públicas de Andalucía, será alrededor del Día Internacional del Libro. Éste incluirá además información sobre la obra, su significado y repercusión en la cultura española.

Con este proyecto se persigue la accesibilidad del patrimonio cultural mediante la traducción de literatura a la lengua de signos como se hizo con “El Quijote” de Cervantes o “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez.

Video

FRAY PEDRO PONCE DE LEÓN

Según la historiografía oficial, el monje benedictino español fray Pedro Ponce de León (OSB), fue el primer educador de sordos conocido y documentado en el mundo, circunstancia que se dio gracias a labor de divulgación y propaganda realizada por una serie de cronistas de su propia orden, la de San Benito, aunque el hecho en sí, a la vista de la documentación actual, no es totalmente cierto pues en España se le anticipó unos años antes el fraile jerónimo Vicente de Santo Domingo.
Fray Pedro Ponce de León, nacido en Sahagún (León), en una fecha indeterminada, pero cercana y anterior a 1508, tomó el hábito benedictino en el monasterio de aquella misma población en noviembre de 1526, apareciendo su nombre citado por vez primera en las relaciones conventuales de dicho monasterio en 1531, lugar desde donde fue trasladado en 1533, por causas desconocidas, al monasterio de San Salvador en Oña, Burgos.
Hombre sin estudios superiores, según un cronista contemporáneo, ejercía en su monasterio la profesión de herbolario, si bien durante sus estancias en él, pues durante tres periodos, 1534-1536, 1543-1545 y 1564-1566, desapareció del mismo, probablemente por traslados a otro monasterio o a algún Priorato de la propia orden.
A su regreso a Oña en 1546, su nombre o su firma aparecen profusamente entre los documentos del monasterio, al ser nombrado “Procurador de Causas” en representación del mismo, encargado de firmar los documentos de préstamos y arrendamiento, los contratos de trueques, cartas de arriendo o como promotor o testigo en los pleitos entablados entre el monasterio y los concejos campesinos cercanos. Dicho cargo legal consta documentado que ejerció, sucesivamente, en 1548, 1549, 1550, 1553, 1556 y 1560.
En medio de aquellos años, en 1546, Ponce de León ejerció también el oficio de “Teniente mayordomo” del monasterio, firmando contratos de trueque o de arrendamientos, cargo que repitió en 1548, mientras que en 1555 fue nombrado miembro de la comisión para la reparación de los hospitales de Santa Catalina, San Lázaro y San Iñigo, todos ellos feudos del monasterio.
Hacia los años 1548 o 1549, Ponce de León se debió hacer cargo, en el propio monasterio de Oña, de dos muchachos sordos llamados respectivamente Francisco y Pedro de Tovar, hijos de los Marqueses de Berlanga y sobrinos de Pedro IV Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, con la intención de hacerlos “hablar”. Hecho que, al parecer, consiguió, aunque con muchos matices, de aceptar como buena la historia que aparece en el denominado “Tratado legal sobre los mudos”, obra del Licenciado Lasso, concluida en Oña en 1550 y que actualmente se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.
Logro que, al parecer, Ponce de León había conseguido, según el Licenciado Lasso, tras “curar” a los muchachos, primero, de una vieja “enfermedad” que ambos tenían en la garganta, se supone que mediante un tratamiento basado en el uso de determinadas hierbas, enseñándoles después a hablar “en cierta forma”, a leer y a escribir, esperándose de Pedro Ponce de León en aquellos días que consiguiera curarles igualmente el oído, curación que, según todos los indicios, no logró. Tras lo cual, prohibió a sus discípulos el uso de la lengua de señas, el lenguaje propio de los sordos, motivo por el que se le considera como el inventor del método oral puro en la enseñanza del sordo.
En 1576, Ponce de León explica en una escritura pública que poseía una importante suma de dinero de índole personal, proveniente, según él, de sus “ahorros”, de “mercedes” y “limosnas” que había recibido, y de “bienes de discípulos que he tenido”, el último de los cuales, Pedro de Tovar o Velasco, había muerto a finales de 1571 o en los principios del año siguiente, capital que dedicó a partir de entonces, con la debida autorización verbal de sus superiores, a la actividad de “préstamos” que tenían como destinatarios tanto los concejos municipales locales como personas particulares, bajo un interés sobre el 7%, origen de su gran fortuna personal.
Dos años más tarde, Ponce de León justificó de nuevo sus beneficios económicos al fundar con ellos una Capellanía, cuyos intereses deberían servir a su muerte para cubrir el pago ciertas misas semanales encaminadas a la eterna salvación de su alma. Actividad lucrativa como prestamista que llevó a cabo, personalmente, hasta 1580, momento en que, ya muy mayor, otorgó poderes a un vecino de Oña, para que la continuara en su nombre. En 1582, en un capítulo privado del monasterio, se le autorizó oficialmente a continuar su actividad como prestamista, autorización que se reitera y se extiende a sus hermanos en religión del mismo monasterio en un capítulo general al año siguiente.
Al fallecer Ponce de León en Oña (Burgos) a finales de agosto de 1584, todo aquel dinero acumulado pasó a figurar, mediante una escritura testamentaria, como rentas del monasterio de Oña, encaminadas a dotar, en primer lugar, la Capellanía escriturada en 1578, dejando también una importante cantidad de dinero en rentas para la farmacia o para pago del médico del monasterio, encargado en su caso de cuidar a los monjes ancianos y enfermos.
Sin embargo, no consta que dejara en su testamento nada para ayudar a los sordos pobres o para crear una escuela para ellos, pagándose a un maestro especializado. Rentas que siguieron produciendo intereses hasta la invasión napoleónica de España en 1808, momento a partir del cual se perdieron definitivamente.
Una de las muchas tradiciones de los cronistas benedictinos, es la que afirma que fray Pedro Ponce de León consiguió educar a unos cuantos alumnos sordos más, hijos todos ellos de la nobleza castellana o, en algún caso puntual, aragonesa.
Aunque, estudiados en la actualidad algunos de los personajes que de común se le atribuyen, se observa que no pudieron ser sus discípulos por los más diversos y variados motivos, o que dichos personajes existieron únicamente en la imaginación de los cronistas de su Orden, que los confundieron mezclando sus parentescos, o duplicándolos en número y cuando algunos de ellos en realidad eran personas oyentes.
Del mismo modo que en la actualidad no existe obra pedagógica escrita de Pedro Ponce de León, salvo un reducido folio incompleto que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, donde explica su sistema. Explicación que se reduce a describir un alfabeto bimanual de su invención muy primitivo y que, con la lógica evolución, es similar al actualmente usado por los sordos ingleses, basado en la idea de la “mano musical”, original del italiano Guido de Arezzo, mediante la cual se entonaba el “canto llano” o gregoriano, explicando de paso como se debería enseñar a un sordo a “escribir”, con la esperanza puesta en que, al final, éste entendería, por sí mismo y sin más ayuda, el significado de las palabras trazadas sobre el papel, método en realidad muy antiguo, pues hay noticias jurídicas de que ya se había utilizado con éxito en Italia, cuando menos, dos siglos antes que lo volviera a reutilizar Pedro Ponce de León.
Resumiendo: Pedro Ponce de León fue una realidad histórica, es cierto; su invento pedagógico –el uso de la mano para mostrar las letras-, de puro sencillo, fue realmente genial; pero -a causa principal de la notoriedad social de la familia de sus alumnos y por los propios cronistas de la orden benedictina de los siglos XVI y XVII, aumentado en los siglos XVIII y XX- le han convertido en un mito mediático, pues ni inventó método propiamente original, ni enseñó a hablar fonéticamente; sólo –lo que no es poco, hay que reconocerlo- enseñó a leer y escribir a, al menos, un sordo notorio y probablemente postlocutivo, Pedro de Tovar o Velasco.

Acerca de mariposabella

FIESTAS

Archivo

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista

Contador gratis contadorplus.com